Con figuras como Zohran Mamdani, Abdul El-Sayed, Peggy Flanagan y Justin Pearson, una nueva generación de dirigentes busca transformar el Partido Demócrata y disputar el poder desde las periferias históricas de Estados Unidos.
Por: Anahí Rubín
El 3 de noviembre se realizarán las elecciones primarias en Estados Unidos. Quizás sean las más importantes de los últimos años. No se trata solamente de quién obtendrá más asientos en la Cámara de Representantes o en el Senado. Se trata de algo más preponderante: frenar al gobierno, «el más peligroso de la historia», como lo denomina el senador Bernie Sanders.
Dependiendo del resultado de estas elecciones, veremos las posibilidades que tiene el Partido Republicano en las elecciones presidenciales del 2028, a través de los principales candidatos, el secretario de Estado, Marco Rubio, y del vicepresidente J.D. Vance.
Mientras esto sucede, en las calles, los norteamericanos están preocupados por la crisis económica, la problemática migratoria y las luchas contra el establecimiento de datos de bases en todo el país.
Entre las disputas de los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, es el Demócrata el que suscita más interés y esperanza. Quizás es porque tiene muchas figuras emergentes, nuevas generaciones, dentro del sector socialista liderado por Bernie Sanders, que representan a los más desplazados de la sociedad .
Entre uno de los principales protagonistas de estos cambios se encuentra Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York y el primer musulmán en ocupar este cargo. Su base política se construyó alrededor de cuestiones que afectan a las grandes mayorías, como alquileres, transporte, cuidado infantil y salud. Y convirtió su identidad de inmigrante y musulmán en parte de una narrativa sobre quién puede representar a Nueva York.
Otra nueva figura emergente es Abdul El-Sayed, un médico con raíces egipcias que ganó la primaria demócrata para el Senado y podría convertirse en el primer senador musulmán por el Estado de Michigan. Su campaña se basó en la salud universal para todos y una agenda económica progresista. Su candidatura muestra que la nueva izquierda estadounidense puede combinar identidad religiosa, inmigración y justicia social, todo eso sin pedir permiso a las viejas estructuras del partido.
Peggy Flanagan es la vicegobernadora del Estado de Minnesota. Recientemente ganó la primaria demócrata y si triunfa en noviembre frente al candidato republicano, se convertiría en la primera senadora nativo americana en llegar al Congreso. Flanagan nació en la Reserva White Earth Nation, perteneciente a la Nación Ojibwe. Su presencia en la política nacional representa a uno de los grupos más ignorados del país y se podría leer como una inversión histórica: quienes fueron desplazados hacia los márgenes de su propia tierra, ahora podrían ocupar posiciones desde las cuales participar en la definición del futuro de Estados Unidos.
Por su parte, Justin Pearson, joven afroamericano de 31 años, acaba de ganar la interna demócrata y será representante del distrito 9 de la Asamblea Estatal de Tennessee. Surgió políticamente en Memphis y alcanzó notoriedad nacional como integrante de los llamados Tennessee Three, (legisladores que lucharon por un mayor control de armas). Pearson no sólo habla desde la memoria de sus antepasados esclavos, sino que focaliza en problemas de la contaminación, desigualdad, poder económico y derechos civiles.
Se trata de cuatro historias con los mismos deseos de cambio
Mamdani, El- Sayed, Flanagan y Pearson no pertenecen a una misma corriente ideológica pero juntos empiezan a darle otro significado al Partido Demócrata, el mismo que Bernie Sanders le da desde hace más de 40 años.
Un partido centrado en los más desposeídos con salud universal, incremento del salario mínimo y mejor distribución de la riqueza. Para un país donde un hijo de inmigrantes pueda disputar el poder desde la izquierda, una mujer indígena pueda estar a las puertas del Senado, un joven afro pueda convertirse en una de las voces más visibles de la nueva generación progresista y un musulmán pueda llegar a gobernar la ciudad más importante.
A lo largo de la historia de los Estados Unidos, las comunidades que estos dirigentes representan no fueron escuchadas ni tenidas en cuenta. Solamente se los consideró para los procesos electorales No se trata apenas de una disputa entre demócratas moderados y demócratas socialistas, sino sobre quién tiene derecho a ejercer el poder en este país.
Los antiguos oprimidos regresan para reclamar un lugar de igualdad.




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