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Lula, Malvinas y un gesto que trasciende la campaña

A dos días de las elecciones en Brasil, el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, exhibió una remera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” durante una caravana en Río de Janeiro. El gesto, viralizado de inmediato, no es un hecho aislado: se inscribe en una política de Estado que Brasil sostiene desde 1833 y que adquiere un peso particular en el actual escenario diplomático.

Por Ramiro C. H. Caggiano Blanco

El viernes 2 de octubre de 2026, en el penúltimo día de la campaña electoral brasileña, Lula recorría las calles del centro de Río de Janeiro a bordo de una camioneta, acompañado por miles de simpatizantes, cuando un seguidor le arrojó una remera negra. Al advertir la inscripción en letras blancas —“Las Malvinas son argentinas”—, el presidente sonrió, desplegó la prenda y la mostró durante varios segundos frente a la multitud. La escena fue transmitida en vivo por las redes sociales de Lula y no tardó en replicarse en medios de Brasil y Argentina.

La remera reproducía la misma tipografía y consigna de la bandera que los jugadores de la Selección argentina desplegaron tras vencer a Inglaterra en el Mundial 2026. El gesto, cargado de simbolismo, llegó en un momento de creciente tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres por la explotación de recursos hidrocarburíferos en el área de las islas.

Sin embargo, lo que podría leerse como una simple anécdota de campaña tiene raíces mucho más profundas. Brasil reconoce la soberanía argentina sobre las Malvinas desde 1833, inmediatamente después de la ocupación británica, y ha sostenido esa posición de manera invariable a lo largo de casi dos siglos. En octubre de 2025, el embajador brasileño ante la ONU, Sérgio França Danese, lo reiteró sin matices: “Para Brasil, las Islas Malvinas forman parte integrante del territorio nacional argentino”.

Pocas semanas antes del gesto de Lula, el encargado de Negocios de la embajada brasileña en Buenos Aires, Eduardo Uziel, había reafirmado esa postura durante la celebración del 204° aniversario de la Independencia de Brasil. “El apoyo brasileño se mantuvo invariable desde 1833 a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Política de Estado siempre por convicción”, declaró. Uziel también destacó que la relación bilateral trasciende las diferencias ideológicas entre Lula y el presidente argentino Javier Milei: “Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”.

El contexto electoral añade otra capa de lectura. Lula busca la reelección este domingo frente a Flávio Bolsonaro, el candidato favorito de Milei. La caravana recorrió el barrio de Cinelândia, escenario de las multitudinarias manifestaciones contra la dictadura militar en los años 80, y Lula cerró su discurso con una advertencia: “Lo que está en juego no es la victoria de un hombre, sino de una idea: la democracia”.

En ese marco, la remera de Malvinas no fue solo un guiño a la Argentina. Fue, también, una reafirmación de la tradición diplomática brasileña frente a cualquier intento de alineamiento automático con las potencias del Norte. Un gesto breve, sí, pero de una densidad política que excede largamente los veinte segundos que duró.

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