Por Altamiro Borges (Blog do Miro)
Las milicias bolsonaristas quedaron preocupadas por la votación de Lula en el Nordeste en la primera vuelta, el 4 de octubre. Temen que la ventaja pueda crecer aún más en el balotaje y ayude a dar vuelta el partido a nivel nacional. El miedo de los fascistas queda en evidencia con la ola de ataques xenófobos y racistas en las redes sociales. Según un relevamiento de Ativaweb DataLab, difundido por el sitio UOL, hubo 27 millones de manifestaciones hostiles al voto nordestino en las 72 horas posteriores a la primera vuelta.
Los ataques son lo más asqueroso posible. La influencer Gislaine da Silva Fernandes Carvalho, por ejemplo, publicó un video comparando a los nordestinos con animales y diciendo que le da vergüenza tener familia oriunda de la región. “Todo el mundo tiene un pie allá, lamentablemente. Yo quería haber nacido allá en Estados Unidos. ¿Cómo conversás de forma civilizada con personas que parecen animales?”, gruñó la lacradora del Distrito Federal.
El esbirro fascista Rodrigo Constantino
La agresión de mayor alcance, sin embargo, fue la del bloguero Rodrigo Constantino, un lunático de ultraderecha que se esconde en Florida, Estados Unidos, desde hace más de diez años y todavía posa de “patriota”. El fascistoide publicó en sus redes: “Bahía es el cáncer de Brasil. Estuve allá algunas veces por trabajo y por placer. ¡Salvador es una basura! Fui más que nada al interior a hacer la feria literaria y quedé shockeado. Lunes, 11:30, un montón de gente en los barcitos con guitarra y cerveza. Nadie quiere trabajar”.
Frente a este absurdo, el Ministerio Público y la Policía Civil de Bahía abrieron una investigación contra el psicópata Rodrigo Constantino. En un comunicado, la policía informó que “ya inició un procedimiento para investigar las circunstancias y las eventuales responsabilidades relacionadas con la difusión, en las redes sociales, de un video en el que Bahía es llamada ‘cáncer de Brasil’, además de otras manifestaciones de posible carácter discriminatorio contra la población bahiana”.
Las big techs les dan espacio a los bandidos digitales
Por su parte, el fiscal Rogério Queiroz, que coordina el área de Derechos Humanos del Ministerio Público de Bahía, afirmó que el organismo “repudia y lamenta cualquier manifestación xenofóbica. Es especialmente preocupante que este tipo de hecho ocurra en un momento que debería representar el ápice del proceso democrático. Las divergencias políticas no pueden servir de justificación para discursos de odio, discriminación u ofensas dirigidas a pueblos, regiones o grupos de personas”.
Estos bandidos digitales, que estimulan el odio y la violencia contra los nordestinos, deberían estar en la cárcel. Sus publicaciones deberían ser bloqueadas por las big techs, como Meta y YouTube, que parecen estimular la xenofobia y el racismo en el mundo.













Deja una respuesta