27/09/2026│Con una intensa agenda que incluyó reuniones con inversores, actividades académicas y encuentros con referentes progresistas como Pedro Sánchez y Zohran Mamdani, el gobernador contrapuso el modelo de desarrollo bonaerense al ajuste de Milei y advirtió sobre el impacto social de la recesión.
Por Anahi Rubin
En paralelo a lo que acontecía en la 81ª Asamblea General de la ONU, Axel Kicillof sostuvo encuentros con el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, y también con académicos e inversores. Entre Fondos de Inversiones, empresas, academias y dirigentes progresistas, el gobernador bonaerense desplegó en La Gran Manzana una agenda que combinó economía, producción y política interna.
El eje de sus intervenciones fue una pregunta que excede a la provincia de Buenos Aires: ¿qué lugar puede ocupar Argentina en el nuevo escenario global y qué modelo de desarrollo puede sostener ese proyecto?
NY fue durante dos días algo más que una escala internacional para Kicillof. El gobernador llegó a una de las capitales financieras, empresariales y académicas del mundo con una amplia agenda que incluyó, además reuniones y conversaciones con representantes de sectores de energía, petróleo, minería y tecnología. Y de igual modo tuvo encuentros con dirigentes políticos progresistas y exposiciones en algunas de las más importantes universidades de Estados Unidos.
Mientras Argentina atraviesa una disputa sobre el rumbo de la economía, Kicillof buscó hablar simultáneamente con quienes manejan capitales, con quienes producen conocimiento y con quienes intentan construir alternativas políticas frente los cambios que atraviesan las democracias occidentales.
El mensaje del gobernador hacia el mundo empresario estuvo concentrado en una cuestión concreta: la posibilidad de desarrollar inversiones en Argentina, pero dentro de una estrategia que combina recursos naturales, industria tecnológica y generación de empleos.
En este marco cuestionó la orientación del gobierno de Javier Milei y planteó una concepción diferente de la política productiva. Su crítica al régimen de incentivo para grandes Inversores –RIGI-, no se centró en la necesidad de atraer capitales sino en qué tipo de desarrollo debería producirse a partir de ellos. La discusión, en definitiva, no es solamente cuánto capital extranjero puede llegar a la Argentina sino qué Argentina se construye con ese capital.

Del mundo financiero y la política al de lo académico
Su agenda tuvo otro escenario político de gran trascendencia, como fue el encuentro con Zohram Mamdani, el alcalde de Nueva York; con Pedro Sánchez, el presidente de España, y con otros dirigentes del progresismo. Fue una posibilidad de intercambiar experiencias vinculadas con políticas orientadas hacia los trabajadores. Entre los temas tratados se puso el acento en la necesidad de recuperar el internacionalismo como herramienta de las fuerzas progresistas, justamente en un momento en que las derechas y las fuerzas nacionalistas construyen relatos a nivel continental.
Claro que entre varias otras actividades, Kicillof tuvo una intensa participación en el mundo académico. Por caso, participó en una conversación en el The New School Observatorio, bajo el título “América Latina en la encrucijada, el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado”.
El encuentro reunió a académicos y representantes de Centros de Pensamiento. El gobernador habló sobre cómo se posicionan las fuerzas progresistas frente a un mundo marcado por las fragmentaciones políticas, las transformaciones tecnológicas y la disputa por recursos estratégicos.
Pero el cierre de la gira tuvo lugar en la Universidad de Columbia. El Instituto de Estudios Latinoamericanos organizó una conversación titulada: “Latin American Future in a Shifting Global Order” (“Futuro latinoamericano en un orden global cambiante”). La actividad fue moderada por la profesora Maria Victoria Murillo, quien se dedica a las transformaciones económicas y políticas de Argentina y América Latina.
El gobernador planteó que Argentina tiene condiciones para convertirse en un actor relevante del nuevo escenario global, a través de sus recursos naturales estratégicos, capacidades científicas, universidades públicas y un entramado industrial desarrollado. Pero la cuestión, siempre, vuelve a ser el modelo. En este punto Kicillof explicó que la situación económica en Argentina es «catastrófica» y que el programa que aplica Milei no es el austríaco, ni es novedoso sino, aseguró, es un plan de ajuste ortodoxo que está llevando al país a la pérdida de 411 mil desempleos y caída del salario. Y que sólo tres sectores se benefician: minería, agro e intermediación financiera. Informó también que el INDEC acaba de dar datos que coincidirían con el término de «catástrofe» que usó el gobernador de Buenos Aires: 32,3 % de pobreza y 15,4 millones de pobres. El gobernador bonaerense explicó que no solo no está de acuerdo con el programa económico sino que «Argentina necesita un plan industrialista, que combine con la minería y el agro».



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